La incoherencia del liberalismo. A propósito de una cita de Mariátegui

El abogado laboralista Javier Neves recuerda, a propósito de algunos sectores liberales que se oponen a la unión civil de parejas homosexuales en el Perú, una cita de José Carlos Mariátegui que considero erróneamente aplicada. La cita es la siguiente:

A propósito de la actitud retrógrada de ciertos sujetos que son liberales en lo económico y ultraconservadores en lo social contra el proyecto de la unión civil entre personas del mismo sexo, recupero el siguiente texto de José Carlos Mariátegui: “La burguesía abrazó… la doctrina liberal. Armada de esta doctrina, abatió la feudalidad. Pero la idea liberal es esencialmente una idea crítica, una idea revolucionaria. El liberalismo puro tiene siempre una nueva libertad que conquistar y alguna nueva revolución que proponer. Por esto, la burguesía, después de haberlo utilizado contra la feudalidad, empezó a considerarlo excesivo, peligroso e incómodo. Mas el liberalismo no puede ser impunemente abandonado. Renegando de la idea liberal, la sociedad capitalista reniega de sus propios orígenes…” (“La escena contemporánea”). ¡Un poco de coherencia, señores!

Creo que Neves no ha entendido el espíritu del texto de Mariátegui ni su contexto que no puede sin más ser aplicado al Perú.

En primer lugar, cuando Mariátegui observa que el capitalismo ha abandonado la causa libertaria que le dio origen (piénsese tanto en la Carta Magna como en la Revolución francesa), no está pretendiendo -como Neves- que vuelvan a tomarla, que sean coherentes con toda libertad ad infinitum. Al contrario, lo que se sigue de ello es que la idea liberal ha pasado a manos de los revolucionarios socialistas, que deben ser liberales (i.e., revolucionarios) en contra de la opresión capitalista. En última instancia, el sistema capitalista era contrario a la idea liberal y debía ser superado. A eso se refiere Mariátegui cuando dice: “Pero la idea liberal es esencialmente una idea crítica, una idea revolucionaria”. En otras palabras, no se podía pretender que el capitalismo fuese absoluta y permanentemente coherente con ese “liberalismo puro” porque éste es más revolucionario que el capitalismo. La libertad, pues, ya no se halla a gusto en ese molde que alguna vez le dio buen cobijo. Este es, por lo menos, el espíritu del texto de Mariátegui. Se puede creer que para hacer la revolución no es necesario cambiar de sistema económico-político, pero hay que tener en cuenta que tanto Mariátegui como Marx consideraban eso como un mero reformismo mediocre, igualmente ajeno a la libertad y la realización de los trabajadores.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que en ese texto Mariátegui se refiere a la burguesía europea, repitiendo casi exactamente el diagnóstico de Marx, que elogiaba de la misma el haber instaurado la libertad frente al sistema feudal, que era mucho peor. Pero aplicar este diagnóstico general a la historia peruana es problemático por la sencilla razón de que el Perú ha sido siempre (y es) un foco de conservadurismo en el continente. En consecuencia, nuestra burguesía ha sido sumamente conservadora, no sólo en lo moral y lo político, sino incluso en lo económico, al punto de no haberse separado del feudalismo hacendado hasta que la Reforma agraria los obligó a ello. La cita, pues, no puede ser aplicada a la realidad histórica peruana sin observar diferencias que precisamente le quitan peso al reclamo de coherencia y hacen más comprensible su conservadurismo actual. Eso no significa, desde luego, que éste sea aceptable o que no puedan cambiarlo en asuntos como el de la unión civil que no afectan en el fondo su sistema. Pero los hábitos, como se sabe, no se cambian tan fácilmente, menos aún si la fe religiosa da réditos electorales.

Por último, confrontar a un (neo)liberal con un texto de Mariátegui no es una muy buena estrategia erística que digamos, a menos que sea, en todo caso, un texto de Aldo Mariátegui. Desde antiguo se sabe que, para enfrentar a un adversario, hay que usar sus propios referentes de autoridad.

En cierto sector que antes se denominaba de izquierda y que ahora, un poco más ubicados, se consideran liberales progresistas, está poniéndose de moda esto de demandar coherencia liberal; es decir, coherencia entre libertad económica y política, lo cual propiamente es la sujeción de la primera a la segunda. Eso está bien, pero tiene sus límites, sobre todo cuando se usa como un cliché sin mirar con cuidado por qué los “liberales en lo económico” pueden y quieren seguir siendo “ultraconservadores en lo social”. Si no se atiende a ello, el cinismo bien puede ser respuesta suficiente. Porque, al final de cuentas, el liberal en lo económico sólo se exigiría coherencia dentro de lo económico. En el asunto en cuestión, por ejemplo, no aceptarían salir de los términos del contrato, como lo ha sostenido Lourdes Flores al sugerir una mayor flexibilidad en el derecho de sucesiones a fin de que los contratos entre parejas homosexuales tengan un mayor peso legal. Con eso deja inmaculado su conservadurismo moral, que es fundamentalmente religioso. No todo liberal tiene, pues, por el hecho de serlo, que someter su liberalismo económico a principios políticos libertarios. Norberto Bobbio ya ha mostrado cómo el liberalismo económico y el político no tienen el mismo origen ni la misma finalidad. Por fortuna hay quienes sí los juntan, mostrando una integridad personal que los enaltece pues, dadas las circunstancias, son más liberales (en el sentido propio de la idea) que capitalistas; pero, si no es el caso, una respuesta más eficaz sería mostrar (como se hace por ejemplo con el tema de la inmigración en los Estados Unidos) la conveniencia económica del reconocimiento político. Los argumentos deben ser varios y tan dúctiles como la situación lo requiera. Y tampoco tienen que ser descartadas la negociación y la lucha. Todo eso forjó el pragmatismo liberal que estos liberales progresistas parecen, las más de las veces, subestimar.

PhotoFunia-JCM

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s