El doble discurso del fujimorismo sobre las comunidades nativas

Hablando de contradicciones e historias propias y no del padre, la candidata Fujimori no ha explicado cómo así le surgió en la campaña presidencial el interés y preocupación por las comunidades campesinas y nativas del país, cuando en el 2010 su bancada no apoyó en absoluto la ley que exigía que el Gobierno central les consulte siempre sobre los proyectos, fundamentalmente extractivos, que se quiera realizar en sus territorios.

En el Diario de Debates del 19 de mayo de 2010 se señala que se aprobó la ley con 62 votos a favor, 7 en contra y 6 abstenciones. ¿Cómo votó el fujimorismo? En la primera votación, así:

En contra: Alejandro Aguinaga (actual vocero), Cecilia Chacón y Oswaldo de la Cruz.

Abstenciones: Santiago Fujimori, Ricardo Pando y Rolando Souza (actual vocero).

Licencia por enfermedad: Martha Hildebrandt.

Ausentes: Keiko Fujimori (para variar), Luisa María Cuculiza, Martha Moyano y Carlos Raffo.

A favor: Rolando Reátegui.

Tras lo cual, en la segunda votación, solo se abstuvo Souza y los demás votaron en contra, incluyendo a Reátegui.

La experiencia traumática de Bagua había generado una movilización ciudadana que demandaba la aprobación de esa ley; sin embargo, la bancada fujimorista votó en contra del derecho de los pueblos indígenas a ser consultados previamente sobre las medidas legislativas o administrativas que pudiesen afectarlos, yendo contra el sentido común y además contra el derecho internacional (Convenio 169 de la OIT, ratificado por el Perú) y contra las exhortaciones de la Defensoría del Pueblo.

No se trata de un comportamiento aislado, sino de una práctica recurrente. En la Comisión de Energía y Minas, presidida por el fujimorismo durante todo el gobierno aprista, bloquearon las iniciativas legislativas para suspender los procesos de otorgamiento de concesiones mineras en los casos donde éstas estuviesen generando conflictos socioambientales.

Reclamos como los de Tía María (Arequipa) y más recientemente los de Puno, han sido también menospreciados por el fujimorismo. A pesar de que, a raíz de lo de Puno, la Defensoría del Pueblo ha insistido en la necesidad de la aún no promulgada Ley de Consulta, la candidata Fujimori prefirió especular sobre una supuesta infiltración de los partidarios del candidato Humala con el ánimo de atizar los ánimos, queriendo así ella aprovechar electoralmente la coyuntura, incluso cuando esa especulación iba contra toda lógica puesto que el mantenimiento de las protestas habría ocasionado la cancelación de las elecciones en ese departamento que es ampliamente favorable a Humala.

La única explicación lógica de las recientes declaraciones de Fujimori, salvo mejor parecer, es su deshonestidad estratégicamente maquillada, la misma que le ha hecho presentarse en su cierre de campaña sin ninguno, ni uno solo (salvo sus dos vicepresidentes) de los antiguos colaboradores de su padre, ni siquiera su hermano Kenyi, que son ahora sus voceros, congresistas y líderes.

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