“La opción democrática” por Henry Pease

En la segunda vuelta, los que perdimos en la primera damos un voto condicionado. Al día siguiente de estas elecciones podemos estar combatiendo o apoyando al gobierno que votamos, porque nuestra opción quedó trunca en la primera vuelta. Es el voto por lo que vemos como el mal menor.

Pero esta elección es hoy especial para quienes luchamos en la década de los 90 contra la autocracia fujimorista por medios democráticos y ganamos. Con el paso de los años, los votos de esa dinastía corrupta han crecido porque diez años de democracia fueron poco menos que austeros e incapaces de compartir con todos el crecimiento económico logrado en democracia, no en la autocracia como dice su publicidad.

Me jugué por una opción de centro aunque no he abdicado de mis aspiraciones de cambio social e inclusión que toda la vida marcaron mi opción política. Quería ahorrarle al Perú la polarización que vivimos hoy. Perdí. La derecha buscó su propio rostro, desdibujando el panorama. PPK dio todo lo que el márketing puede dar. Creyeron que podía ganar un personaje que muchos peruanos identifican con la gestión de negocios particulares y que viene a beneficiarse de una democracia por la cual no luchó ni con una sola palabra.

Es un dato objetivo a escala mundial que la dinastía Fujimori es parte de las autocracias que ningún demócrata acepta hoy. Escuchar a Martha Chávez, envanecida por los votos de la primera vuelta, amenazar al juez San Martín, que presidió el tribunal supremo que sentenció a Fujimori, nos hace pensar: ¿De qué no serán capaces si son elegidos gobierno? Volveremos a ser los parias del mundo. Pero si miran el abanico de la votación provinciana, no hay manera de imaginar gobernabilidad democrática bajo la dinastía Fujimori. La represión de los regímenes autoritarios es mayor si hay resistencia, aquí la habrá desde muchos lados.

Votaré por Humala y estaré en guardia desde el día de las elecciones por la noche. Porque los ciudadanos debemos defender la democracia y nadie –menos con título democrático– nos impedirá defender las libertades y derechos ciudadanos. No tengo poder alguno pero como ciudadano reclamo un pacto de reglas del juego. Me interesa más que se defina cómo se harán los cambios que listarlos, pues su necesidad es evidente. Pero la historia enseña que a la mala nada sale bien.

No hay alternativas intermedias como votar en blanco, no hacerlo o viciar el voto. No votar significa votar por el que gana, como lúcidamente afirmó Mario Vargas Llosa y como la historia enseña. Creo que no optar ayuda a restaurar la dinastía corrupta de Fujimori.

Fuente: Diario El Comercio, viernes 06 de mayo de 2011.

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3 Respuestas a ““La opción democrática” por Henry Pease

  1. Copio este artículo porque, además de estar bien centrado en relación con la coyuntura electoral, insiste en algo que es crucial aunque no fue del interés primordial de Pease cuando fue congresista: la democracia participativa (en este caso, especialmente como control del gobernante elegido).

    No es que Pease se haya opuesto a ello en algún momento; al contrario, apoyó las protestas ciudadanas contra la dictadura de Fujimori. Pero desde su lugar en el Congreso (2001-2006) apostó más bien, decididamente, por el reforzamiento de la representatividad. No es tampoco que lo que se ha llamado “democracia participativa” deba reemplazar a la “democracia representativa”, como algunos teóricos poco perspicaces alguna vez sugirieron, pero sí se trata de dos sentidos de la política en cierta medida opuestos y que deben ejercerse complementariamente.

    A los que no votamos por ninguno de los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta, no se nos puede pedir que aceptemos sin más el resultado y que nos sintamos representados en nombre de la mayoría, sino que nos queda, con toda razón, la facultad de participar activamente en el control de aquel candidato que resulte finalmente elegido. En esa línea el voto en blanco o viciado es una opción perfectamente legítima y razonable, pero, como acertadamente reflexiona Pease, no hay que olvidar que en esta elección hay algo importante en juego.

  2. Juan Palma

    UNA IDENTIDAD SE CONSTRUYE.
    He vivido momentos muy cercanos a las hazañas de la izquierda en el ´79. La mayor huelga magisterial y una sociedad que luchaba en contra de la dictadura de Morales.
    En los ´80 la democracia mostró una serie de facciones izquierdista, todas egocéntricas e irresposables, hasta el aveturerismo senderista, en esta década tuve la oportunidad de votar por Barrantes, a las municipales, no fue un voto perdido, pero cuando pacto con el Apra de García se cayó la historia.
    En los ’90 se elige a Fujimori, porque como parte del pueblo me aterrorizaba la propuesta de Vargas Llosa, NO AL SHOCK, proclamado por ese sinverguenza, la primera medida olvidada en sus pactos con todos los sectores de izquierda, con el pueblo, con el no “shock”, se generó una autocracia genocida.
    En el 2000, la lucha por sacar al autócrata del gobierno costó vidas, su alianza con los arrepentidos de sendero, hizo que sus adeptos cogobernaran en las universidades. La batalla fue dura y ahora en la década del 2011 el panorama se presenta para corroer a la democracia creciente con dos organizaciones que tiene patrones dictatoriales.
    Ambos son un peligro, si bien hay una población que la acepta, por el espíritu democrático lo tolero, pero por las conclusiones de la realidad ambas organizaciones no garantizan nada.
    El voto viciado es una alternativa en la cual los democratas debemos estar concientes, no como lo afirma el doctor Pease, quien ha definido su voto, los que militamos en Perú Posible debemos ser soldados de la democracia liderada y fortalecida por el Dr. Alejandro Toledo. Quien gane deberá ser vigilado con las armas de la Ley y si el voto viciado logra su cometido NUEVAS ELECCIONES permitirán dotarle al país de una alternativa real para el desarrollo del país.

  3. De acuerdo, pero no hay ninguna posibilidad de que el voto viciado alcance para convocar a nuevas elecciones. Su cometido por lo tanto no podría ser ése, sino, en todo caso, actuar acordemente con una imposibilidad de convencerse por uno y no por el otro. Yo no creo que el voto viciado sea una “lavada de manos”, pero sí, como indica Pease, apoyar finalmente al que gane. Ahora bien, lo que se podría objetar (sin que eso quite legitimidad a la opción) es que la defensa de la democracia no tendría por qué aplazarse hasta el 28 de julio. Aunque, evidentemente, los partidarios de Perú Posible, sí lo harán porque sus líderes así lo han acordado bajo pena de expulsión. Alejandro Toledo ha declarado en estos días interviniendo sutilmente, pero claro, difícilmente a él podrían expulsarlo.

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