Fujimori sobre la regulación de Internet. Entre la “burrada” y el verdadero riesgo autoritario

Marco Sifuentes ha publicado en su blog una interesante y amena nota sobre la propuesta de la candidata Fujimori, hecha en su exposición en el IPYS, acerca de que “Internet debe ser regulado en cuanto a contenidos que podrían afectar a menores de edad”. La nota parte de la constatación de que los gobiernos que promueven un tipo de censura acerca del contenido total de la Internet lo hacen apelando a la protección de los niños, como en China. Luego, Sifuentes empieza a imaginar un escenario posible ante un eventual gobierno de Fujimori, pero que no deja de ser (ni intenta dejar de ser) un recurso imaginativo. Al final de la nota, sin embargo, menciona dos Proyectos de Ley presentados por la congresista en los años 2006 y 2007. Creo que ellos dan algunas luces más sobre lo que dichas declaraciones estarían implicando.

Caricatura de Heduardo publicada en Perú 21 el 29-04-2011

1. La “burrada”:

El Proyecto de Ley 00612/2006, suscrito por Keiko Fujimori y avalado por su bancada, propone que los jueces tengan la facultad de conocer y controlar las comunicaciones electrónicas a partir de las direcciones I.P. (Internet Protocol), así como también que los usuarios de cabinas de Internet estén obligados a dar su nombre y número de DNI a los que las administran para que estos lleven un registro no menor a seis meses. Según Fujimori, esto incidiría directamente contra el comercio sexual de menores de edad. La verdad es que el proyecto es un documento vergonzoso, sobre todo por su exposición de motivos. En primer lugar, ésta no incluye un adecuado estudio que explique el estado de la situación y que sirva por lo tanto como justificación del proyecto. Simplemente se dice que existe pornografía infantil y que según una página de Internet en América Latina los sistemas legales son muy permisivos al respecto. Ni una cifra, ni un solo porcentaje adecuado a la realidad nacional, nada de nada. En segundo lugar, dicha exposición menciona también la necesidad de controlar “los programas de archivos compartidos” o Peer-to-Peer (P2P), entre los que menciona a Kazaa y a Gnutella. Curiosamente (así de malo es el proyecto) el documento reconoce que los usuarios de estos programas no pueden ser reconocidos y, acto seguido, cambia de tema. Otra “novedad” que les preocupa es lo que denominan “representaciones virtuales de menores en actitud sexual”… Si alguien puede explicarme lo que esto significa y por qué sería delictivo, se lo agradeceré. ¿Se refieren acaso a una suerte de animación, tipo hentai? Y si así fuese, ¿también deberíamos desaparecer los huacos prehispánicos eróticos en los que aparezcan menores de edad? Ni siquiera el análisis de costo y beneficio es presentable. Al solicitar esto en la forma de proyectos de ley se está pidiendo expresar si el proyecto en cuestión supone un gasto para el presupuesto nacional y si sus beneficios, sean o no económicos, en todo caso lo justifican. La congresista Fujimori y sus asesores sólo colocan que el costo es para los pederastas y el beneficio para “el resto de la Nación”.

Lo que sí queda claro tras la lectura de la mencionada exposición de motivos es que, como sugería Sifuentes en su nota, no le basta a la autora del proyecto con el control de acceso a través de filtros en las cabinas públicas, sino que desea que haya un control ulterior en el ámbito de los servidores de Internet. Sin embargo, como a los tiranos de Egipto, Libia y demás, sus pretensiones chocan con la realidad, y en primer lugar con la realidad de su propia ignorancia. Sifuentes sugiere que Fujimori tiene una decidida aunque oculta pretensión autocrática. Yo creo que eso, en este asunto al menos, opera más en su subconsciente. Como se sabe, eso no significa que no se materialice, pero sí que está mezclado con lo otro que expresa, que serían “burradas” auténticas (y también, por supuesto, auténticas “burradas”). La primera de ellas es que buscar el origen de una determinada información a través de las direcciones I.P. no es algo seguro, pues existe infinidad de programas que permiten crear direcciones “artificiales” y mudarse continuamente entre ellas, de modo tal que no puedan ser rastreadas, no sólo por la policía, sino sobre todo por otros programas o páginas que así lo requieren. Por eso mismo en China, que no se andan con medias tintas y si tienen que aplastar con tanques a los opositores lo hacen, decidieron filtrar el acceso de todo el país a la Internet. Y aun así tienen que seguir enfrentando a los hackers. Lo otro es lo relativo a los programas Peer-to-Peer que ya he mencionado, sin olvidar que la información personal que uno dé en cabinas públicas puede ser tan falsa como las placas de los automóviles robados… En suma, demasiada necesidad de control y ninguna capacidad crítica para pensar estrategias más astutas contra las redes de pornografía infantil. ¿O será efectivamente sólo un pretexto?

Caricatura de Heduardo publicada en Perú 21 el 22-04-2011

El Proyecto de Ley 02203/2007, presentado casi un año después, abandona la idea del registro de cabinas de Internet, lo que abona a la tesis de que eso no era lo que realmente les interesaba, y mantiene lo de la intervención y control de las comunicaciones privadas por medio del I.P. en casos excepcionales. ¿No es por lo menos curioso que la candidata Fujimori haya estado como congresista tan empeñada en ampliar las facultades de control del Estado en dichos casos de excepción? La respuesta la da en la respectiva exposición de motivos: es que lo excepcional es eficaz (justamente porque no hay tanto derecho que respetar). Y en este mismo documento muestra —sin querer queriendo— que la pedofilia era sólo un ejemplo útil entre otros como el tráfico ilícito de migrantes (que había sido incluido con la Ley 28950). En el proyecto de Fujimori cada uno de estos ejemplos no parece ser más que pretextos para ir ampliando el espectro de la excepcionalidad; es decir, convertir lo excepcional en práctica común bajo el alegato de que funciona. Y las empresas que no facilitaran la intervención de sus clientes incurrirían en responsabilidad penal. Por lo demás, el proyecto es el mismo y tiene las mismas fallas del anterior. Qué gusto el suyo por las facultades soberanas, sin oposición (estorbo legal) posible. Claro está que estas no son facultades presidenciales, pero, uno, nos dicen algo de la personalidad de su autora y, dos, desgraciadamente en el Perú (más aún en un régimen como el de su padre) el Poder Judicial no está tan separado del poder político como quisiéramos.

2. El riesgo autoritario:

Más allá de las torpezas de algún proyecto de ley, se deja entrever en Fujimori una clara vocación autocrática que no debiera preocupar menos que la del candidato con el que compite por la Presidencia de la República. En ese sentido, no deja de ser llamativo que en ambos proyectos concluya con un testimonio de parte acerca de por qué eligieron el tema de la pornografía infantil entre los pocos que a la legisladora Fujimori (que tiene más de 400 inasistencias al Congreso y sólo 17 proyectos en cinco años) se le ocurrió abordar:

La pornografía infantil y la pedof¡lia son temas que generan reacclones tan viscerales que mucha gente se muestra d¡spuesta a sacrificar sus propias libertades civiles en función de mayores controles que eviten la proliferación de material y perm¡tan la detección y desmantelamiento de sus redes. (p. 4)

Que Fujimori sabe manipular a la gente para empobrecerla más intelectualmente (por eso la apelación a lo visceral), vaya que lo sabe. Tantos años viviendo con “el tío Vladi” no han sido en vano. Si no, no estaría en segunda vuelta. Y que ahora diga que los estados excepcionales que justifican sacrificios de la libertad son cosa del pasado que no se repetirá, suena francamente muy poco creíble cuando se observa que es algo tan instalado en su mentalidad.

Un último punto de la nota de Sifuentes sobre el que quiero llamar la atención es la mención de The Great Firewall of China (la Gran ¿Muralla-filtro? de China). Detrás de lo anecdótico está un asunto serio: la transición de los autoritarismos al “mundo virtual”, especialmente por las redes sociales y de transmisión de información. Es hasta cierto punto un efecto esperable de la “digitalización” de la cosmovisión moderna, pero por ello mismo es algo interesante. Además, un simpatizante de la candidata Fujimori le comenta a Sifuentes que el candidato Humala está más cercano (por su presunto comunismo) a la ideología china. Es curioso cómo algunas personas sostienen que el mundo ya no funciona a partir de ideologías, que eso es cosa del pasado, y sin embargo se sirven de ellas para descalificar con una falacia al que supuestamente no se habría dado cuenta de esa “verdad”. En realidad, ni una cosa ni la otra son ciertas. La tesis que propugna el ocaso de las ideologías políticas es en sí misma ideológica, sólo que expone la ajena y oculta la suya. Y de igual manera, la tendencia autoritaria no depende propiamente de la ideología que se tenga, sino de condiciones intelectuales y hábitos que son, por decirlo así, previas a toda determinación ideológica. Y entre esas condiciones sobresalen dos: la tenencia de poder y la carencia de autocrítica y crítica externa. Lo primero lo da el mismo cargo de Presidente de la República (y de político en general). En lo segundo no son precisamente modelos de virtud ni la candidata Fujimori ni el candidato Humala. A ambos habrá que ponerles vallas eficaces (políticas pero también jurídicas) contra sus eventuales decisiones autocráticas. No obstante, en este punto, existe una diferencia importante entre ambos: la candidata Fujimori está rodeada de toda la gente (la que no está en prisión) que en el gobierno de su padre se volvieron expertos en saltar todas las vallas legales contra su pretendida re-reelección. En el Congreso lo hicieron descaradamente: destituyeron a los magistrados del Tribunal Constitucional, controlaron a través de Montesinos (videos 806 y 807) el Consejo Nacional de la Magistratura (órgano de control de los jueces) y la Fiscalía de la Nación (controlando las acusaciones penales), interpretaron “auténticamente” el texto de la Constitución sobre la imposibilidad de una segunda reelección, amnistiaron a los miembros del Grupo Colina, etc. Claro, todos ellos, salvo Martha Chávez que se mantiene “en sus trece” y por eso ha sido desautorizada y silenciada, por alguna milagrosa razón y de un día para el otro se muestran arrepentidos y “resocializados”. ¿Deberíamos confiar en que, esta vez, si les colocamos las vallas necesarias no se las saltarán olímpicamente? En vista de que se trata de la misma red de corrupción perfectamente articulada y esperando capturar el Estado, yo no me permito una confianza tan ingenua. Como decía Alberto Fujimori hace algunos años: “en política no se puede ser caído del palto”.

Caricatura de Heduardo publicada en Perú 21 el 30-04-2011

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s